viernes, 27 de marzo de 2015

Antes de empezar el Camino

Mañana será para mi un gran día, y estaré acompañada de una de las tres personas que más quiero en el mundo, Silvia.


Hace tiempo me atraía la idea, pero ahora siento que es el momento. La gente me pregunta ¿porqué? ¿para qué?; sencillamente, no lo sé, como tampoco sé si llegaremos o no, solo sé que debo hacerlo, es mi oportunidad, nuestra oportunidad.

Nuestra mochila está preparada siguiendo los consejos de los que lo hicieron antes que nosotras y nuestros nervios están a flor de piel. No hay reservas de alojamientos y 160 Km de aventura nos esperan con los brazos abiertos. 

Nuestro destino físico: la tumba, no la nuestra, la de Santiago. No tenemos nada que pedirle, si acaso saludarle y hacernos un selfie con él; incluso es posible que por el Camino encontremos el Milagro del que tanto hablan los peregrinos.

Quizás lloraremos, y eso es bueno porque nos ayudará a recuperar la voluntad que hayamos perdido en el día a día ya que dicen que el Camino es duro, muy duro. Pensaremos, mucho, sobre todo en los silencios. Aprenderemos solidaridad con el que sufre y amistad con quien comparte. Visitaremos un puñado de lugares llenos de cultura y alejados de la autovía, disfrutando con un ritmo sosegado y bañado por fresco vino de esa tierra. Perderemos algún kilito que nos sobra. Nos acercaremos más la una a la otra, para lo bueno y para lo malo. Y… al final … ¡Ójala lleguemos al destino! Y obtengamos la Compostela y nuestra credencial se adorne con sellos de todos los lugares al paso. No lo sabemos. Solo sabemos que mañana comienza, no cuando termina. La suerte está echada.

Nos vemos a nuestra vuelta.

¡¡ Buen camino, peregrinas !!



Nuestras mochilas están adornadas por símbolos que hemos querido que nos acompañen:
* tres lazos: verde, blanco y negro que representan la bandera de Exremadura, la tierra donde nacimos
* una cigüeña, símbolo de nuestra ciudad natal: Cáceres
* Una peineta, símbolo de nuestra tierra adoptiva: Andalucía, en Sevilla para ser exactos.
* Yo llevo un mono que nos ha traído hoy mismo Carmen de Gibraltar para que nos acordemos de ella durante el Camino (es obvio que yo no necesito ningún fetiche para eso, vivo y muero por ella)
* Silvia lleva un oso bebiendo cerveza, nuestra bebida favorita :). Aunque creo que en este viaje le seré a veces infiel con el Albariño.



1 comentario:

Peneka dijo...

La infidelidad a "la rubia" no está tan clara, ella se hace visible e imprescindible.
Las lágrimas se asoman cuando la felicidad te desborda y cuando las fuerzas algunas veces parecen, solo parecen, fallar.
La meta , el propio camino, caminar siempre adelante, sin volver la vista, seguir y seguir, siempre seguir...
El camino es la meta, el fin y el principio.
Amigas, el camino os espera. A por él, por él, con él, hacia él...